Inventario
Caminaba yo por el páramo. Hacia calor y los tonos amarillo-ocres de las margas hacían parecer aún mas caliente el suelo. Al principio nos los vi, agachados como estaban, y confundidos en las ondulaciones que el aire caliente provocaba a ras de suelo. Solo cuando estuve a cien metros y levante la vista y les vi. Eran cuatro, tres hombres de mediana edad y una mujer. Uniformes grises con cuello mao, aunque uno llevaba un sombrero de paja. Escribían con algo que recogían en el suelo, para dejarlo después en el mismo lugar.
- Buenos días
- Buenos días, contestaron los tres.
- ¿Que hacen ustedes?
- Numeramos las piedras, dijo el mayor de ellos.
- ¿Numeran las piedras?
- Si, claro. Ordenes de arriba. Se esta inventariando todo el país.
- ¿Todo el país? , repuse. ¿Y eso por que?
- (en voz baja): Cosa de los alemanes, creo. Quieren saber con que contamos. Gente de orden, ya sabe vd, no como nosotros.
Y continué camino, cuidando de no patear sin querer ninguna de las piedras manuscritas que tapizaban el suelo, como si se hubiera desparramado allí un enorme bombo de lotería.